viernes, 22 de noviembre de 2013

GITANOS DE LEY

                                                 GITANOS DE LEY

               Autor: Alfredo Giménez. Extraído de su libro: Los gitanos en romance, 1ªediccion 1965.



Lloró la sierra asustada
por el vendaval y el trueno,
Luis el Curro cabalgó
en la jaca de los vientos
y hollando con medias suelas,
flor de tomillo y romero
llegó a la casa que habita
Juan Alfonso, el Cacereño

--¿Se puede entrar, dan permiso?
Estoy helado y maltrecho…

--¡Pase el cristiano que sea
A calentarse en el fuego.

Entró Curro en la cocina
A más de paso ligero.
--¡No creí, fueran gitanos
Lo que mi afán está viendo.

--Sí, señor, gitanos somos
Desde los pies a los pelos
----y recelosos miraron
Al caminante indiscreto---,
--Pero bien; siéntese usted
Beba un trago, es vino bueno
Y de paso nos dirá
Lo que busca por estos cerros.

--Lo que buscaba y quería
lo encontré en este momento;
gente que me comprendiera,
donde descargar mi pecho
de los pesares y angustias
que puso mi sino negro.

--Hable, diga ¿Qué le pasa?
Y confié en mi secreto.
En la cocina se oían
Los latidos del silencio.


--He matado a un hombre en riña,
de los guardias… voy huyendo
sin cesar: de día y noche
por barrancos y senderos,
si me prenden de presidio
no saldría en mucho tiempo,
se halla mi mujer enferma
tengo dos niños pequeños…

--¿y qué quieres que le haga?,
tome esta manta de flecos,
tabaco para el camino
y tres pesetas que tengo,
no podemos hacer más
¡ y… ánimo, a lo hecho…pecho !

---Pero váyase enseguida,
Hablo un gitano muy viejo,
Yo se muy bien lo que pasa
De estas cosas… soy maestro,
¡ Márchese, nos compromete
A tener disgustos serios,
Que si viene la pareja…
Sé lo que haría al momento,
Ofrecer galantemente
A cada uno que habemos,
Unas pulseras trenzadas
Con metal y duro acero
…y…no vale rehusar
Su gentil ofrecimiento
Porque los guardias se agravian
Si no se acepta el obsequio,
De esta clase de regalos…
Están mis recuerdos llenos,
De modo que márchese
Con Dios y con viento fresco.
-----Y le señaló la puerta
Con ademan descompuesto.

--Está bien, contestó el Curro
Confiado y sonriendo.
¿Usted no sabe quién soy?
--Nada daré por saberlo.
--soy Luis, el  Curro de apodo,
Y mi apellido es Salcedo,
Soy hijo de la Africana
Mi padre fue el lagartero.

--Si, una vez los vi en la feria
Pero nunca hable con ellos,
¿así que tú eres gitano?

--con contraste en oro viejo.

---pues haberlo dicho entes,
Y me hubiera ahorrado el miedo,
Ahora me hallo más tranquilo
Animoso y satisfecho
Por cumplir la antigua ley
Que los gitanos tenemos,
¿Dónde tienes tu mujer
Con tus dos niños pequeños?


---a veinte laguas de aquí,
Bajo un puente, en Rioseco,
Llorando con desconsuelo.

--Muchachos  ---dijo a los suyos
Con autoridad el viejo---
Ir a buscarla enseguida
Y que estén bajo mi techo,
Darle una cédula al Curro
Por si tiene un mal tropiezo
Y un trje que disimule
Con zapatos y sombrero.
Toma, lleva esta medalla
Como feliz amuleto,
Ella te ampare y te guie
Con la luz de los luceros.

--- ¡gracias, de lo que me dio
Es lo que más agradezco.

---no hay de que, esa es la ley
Ahí tienes algún dinero.
Alfonso, coge un caballo
Y vais a través del cerro

--Padre, este anochecer
Con su jauría de perros
Trae una lluvia que cala
Hasta el tuétano del hueso.

--mejor para caminar,
Así burlaras el miedo.
--Padre, esperaré a que escampe,
Nos iremos al momento

---Ahora mismo; no temaos
---ordeno tajante el viejo---
Tenéis por aliado al pino
Al relámpago y al trueno.

---Que Dios se lo pague a usted,
---tercio Curro con respeto---
Le estoy muy agradecido,
Y algún día nos veremos…

---Ea, deja tus cumplidos
Para los payos del pueblo,
Alfonso, acompaña a Curro
Hasta que arribe a buen puerto
Y que Undibel bendito
Ponga una estela en el cielo
Para que le indique el paso
De su difícil sendero.

--Me diga antes de marcharme
Su nombre porque deseo
Grabarlo en oro y platino
En el altar de mi pecho.

---- ¿y por que? Yo… soy… gitano.
¿no basta y sobra con esto?

El huracán se echo largo,
Cerro los grifos el cielo,
La siera se envolvió el talle
Con el manto del silencio…

Tres sombras se dibujan
Por una alfombra de helechos
Mientras la noche dormía
Alguien le velaba el sueño.





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